martes, 28 de noviembre de 2017

Cortilandia ya no es lo que fue

Pues no, ya no es lo que fue, pero ni Cortilandia ni la navidad en si, al menos en Madrid comparada con la que yo viví cuando era niño. Pero empecemos la historia desde el principio.

 Paseaba yo ayer por el centro de Madrid tras hacer unas compras de ropa para poder hacer deporte durante el invierno, cuando me acorde de mi infancia, y aprovechando que me encontraba cerca de la plaza de Callao y estando en época Navideña, decidí acercarme a ver como estaba este año la fachada del popular Cortylandia.. en que momento señores, en que momento.

Si el año pasado ya me pareció suprimible, este me lo parece aun mas, y es que la fachada de este centro comercial, cita recordada con nostalgia y alegría por todos los que hemos sido niños, o hemos acudido con niños siendo adultos, ha ido de muchísimo a casi nada a lo largo de los años. En lugar de crecer ha disminuido. Lamento que los niños de hoy no pudieran vivir la Navidad que vivimos los de mi generación.

Cotylandia del año 2017, demasiado simple y prácticamente sin vida. Un reflejo de lo que es la Navidad a día de hoy, ya que ha perdido su magia y su esencia. Los que la vivimos en los años 80 sabemos lo que decimos.

Pero comencemos a contar la historia desde el principio para centrar a todos aquellos que no son de Madrid, y que no han tenido la oportunidad de visitar la ciudad en sus buenos años. Cortylandia es el nombre que se da a una fachada montada por el centro comercial de El Corte Ingles, y que se viene realizando desde 1979, fecha en la que se inició la tradición. Fue precisamente esa la primera vez que yo fuí con mis padres a Cortylandia siendo un niño de 5 años. Recuerdo perfectamente que la dedicaron a la selva africana, una fachada impresionante con muñecos autómatas que se movían por ella, y un tren que daba a los niños una vuelta por todos los soportales del corte ingles, ambientados y decorados para la ocasión como parte del mismo espectáculo. Y es que en ese, y en los años que le siguieron, Cortylandia no solo era la fachada, sino que ocupaba gran parte de la acera, sumergiendose los niños y padres en un mundo de cuento con la llegada de la navidad. 

Todo eso ha pasado a la historia, ya pasó a la historia desde hace tiempo, pues cuando yo fuí con mis primos pequeños, Cortylandia ya no era mas que un pequeño trozo de muñecos sin vida en la parte alta de la fachada del Corte Ingles. Su declive ha ido estrechamente relacionado con la muerte de la propia Navidad en la capital. Y lo dice una persona completamente atea y de espíritu religioso cero. Pero lo cierto es que recuerdo con mucha nostalgia esos días de niño, y el ambiente tan familiar y festivo que había antes. Un ambiente que yo definiría como mas puro en su esencia. Hoy por el contrario todo esta demasiado masficado y encaminado al consumo cuando no a la política. Y es que desde hace tiempo vivimos en una sociedad que politiza todo, absolutamente todo en dos puntos; bueno y malo, políticamente correcto e incorrecto. Somos una sociedad con menos libertad de opinar que hace 50 años. Y es que antes nos censuraba franco por medio de una represión, pero hoy nos censuramos nosotros mismos, sino nuestro entorno, basándose en lo que se puede o no decir u opinar según los 10 mandamientos de lo políticamente correcto o incorrecto.

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Cortylandia del año 1985, como se puede ver, la decoración ocupaba parte de la calle y los soportales de entrada al Corte Ingles. Dentro predominaba el ambiente navideño de bromas, arboles, belenes y villancicos. Muy diferente a la austeridad con la que se decora la fachada hoy.

Como digo Cortylandia ya no es lo que era, y es algo triste para los padres que tienen niños, y que no podrán hacer respirar una navidad tan mágica para sus hijos como la que vivieron ellos. En mi caso recuerdo especialmente la de Guillivert, la primera de todas, que fue la mejor para mi gusto. Y la del Señor de los anillos, que aunque ya me pillo notablemente crecidito, me encantó. Sin dejar pasar por alto la del Arca de Noe y la de Troya... que tiempos tan felices, y tan llenos de magia. Y que pena me da la sociedad del presente. Una sociedad que ha tenido tanto que no sabe apreciar y agradecer nada. 
En fin.. aunque no sea lo mejor aprovechar e ir con los niños, darles un tiempo mágico en Navidad como el que vosotros vivisteis. Alejarlos de mierdas políticas que nada tienen que ver con el crío y el mundo en el que él vive cuando es niño. Disfrutar en general los que habéis tenido la fortuna de ser padres, saber que lo que estais viviendo ahora con vuestros hijos es algo que no volverá, y por ello por encima del trabajo y del dinero, esta el tiempo que les dediquéis a ellos para que hagan a su vez un recuerdo de una infancia inolvidable que trasmitan a sus hijos, cuando estos lleguen. 

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